Cada noche te dormías enredado entre mi pelo. Ahora entre tus dedos y mi mechón, hay nueve kilos de magia que baila buscando nuestros cuerpos para aferrarse a ellos y sudar mientras sueña bonito.
Siempre que me intuyas pensativa, recuerda que te echo de menos.
Qué agusto se está en mi bañera. Tan estrecha… Donde una rodilla se roza con Liverpool y la otra con Dublín.
Cuando mis manos acarician Glasgow siento un hormigueo que viene desde Londres… Notando esas fuertes corrientes marinas que Bélgica estuvo anoche insuflando…
¿Qué coño es ese ruido?
Bueno, se acabó mi rato de ocio… Los niños ya han vuelto de inglés.